














Puerto Iguazú es la puerta de entrada a las Cataratas de Iguazú, tanto del lado Argentino como del lado brasilero, aunque estas también suelen visitarse desde la ciudad brasilera de Foz de Iguazú.
Aunque primero visitamos la parte de Brasil pues nos recomendaron hacerlo así para dejar lo más impresionante para el final, que es del lado argentino (lo decimos bajito para que no nos oigan los brasileros), por razones logísiticas nos vamos a saltar el orden cronológico para de una finalizar con Argentina antes de adentrarnos de lleno en un nuevo país y no hacernos tanto cacao.
Después de ubicarnos, darnos una merecida ducha y comer algo planeamos las siguientes jornadas para hacerlo de la mejor forma posible sin dejar de ver el partido de cuartos contra Paraguay, que si no el Ruli se nos moría, je, je,...
Decidimos dejar para el próximo día la visita a la parte de Brasil, al otro día "sufrir" un poquito con el fútbol y aprovechar para relajarnos, darnos un chapuzón en la fría piscina del hostel, leer al solecito,... en fin... la buena vida que no falte. Y al tercer día ir para la parte de las cataratas de Argentina.
La verdad es que tenemos poco que contaros, es para vivirlo y sentirlo, aún así os podemos decir que fue impresionante ver tal cantidad de agua corriendo y cayendo en torrentes desde lo alto sin parar.
Parte de la visita se desarrolla a través de unas pasarelas inferiores que van dando lugar a diversos miradores desde los que ir contemplando el espectáculo desde diferentes perspectivas y ángulos, siempre con un espectacular y deslumbrante arcoiris; otra parte transcurre en pasarelas superiores, a más altura y que te aproximan a los precipicios de las diferentes caídas.




Nuestro primer destino fué Colonia de Sacramento, un pueblito de unos 20.000 hab. al Oeste de Montevideo y que está banado por el Río de La Plata. Sus orígenes se remontan al siglo XVII cuando lo fundaron los portugueses y posteriormente, reclamado por la Corona espanola vivió un siglo de disputas. Es por ello que el pueblo tenga influencias arquitectónicas tanto portuguesas como espanolas. Actualmente y desde 1995 es Patrimonio Histórico de la Humanidad por su centro histórico.
La verdad es que fué un alivio llegar a un sitio tan tranquilo después de visitar Buenos Aires, Santiago y Valparaiso, todas ellas grandes ciudades y con un ritmo agotador. El lugar da pie a pasear tranquilamente por sus calles adoquinadas siempre acompanadas de grandes árboles a sus orillas que en verano deben proporcionar abundante sombra pero que ahora estaban sufriendo la pérdida de sus hojas, ya caídas en su mayoría. Otra manera de pasar el rato relajadamente es sentándote tranquilamente a ver atardecer frente al Río de la Plata. Una vez oscurece se puede ver a kms de distancia la luminosidad que desprende la capital Argentina.
Nos gustaria destacar la cantidad de coches antiguos que hay en las calles, lo que hace que ciertas veces te haga retroceder en el tiempo situándote en la primera mitad del siglo pasado o en la capital cubana de La Habana , todo un encanto!!
Durante los días que vivímos allí, especialmente el fin de semana, pudimos comprobar la gran cantidad de turistas que recibe y que se pierden por sus callejuelas repletas de tiendecitas de artesanía, galerias de arte, tabernillas...
Al estar en pleno mundial de fútbol, nos tocó vivir allí un partido de la selección Charrúa (Uruguaya) que les proporcionó el pase a cuartos de final. Al terminar el partido la tranquilidad del pueblo se fue al garete y todo fué una explosión de júbilo y algarabía. La gente pitaba en sus carros, todos ellos adornados con sus banderitas y la alegría de los rostros de la gente reflejaba la exaltación de un país con poco más de 3 millones de habitantes que futbolísticamente e históricamente vive y ha vivido a la sombra de dos grandísimos países como son Argentina y Brasil.
En definitiva, fueron días muy agradables y desde aquí se lo recomendamos a cualquier persona que se decida a visitar estas tierras.
Con las pilas puestas nos dirigimos a la capital, Montevideo la cual queda a un par de horas de Colonia. La verdad es que el día que elegimos para viajar salió muy lluvioso es por ello que tras atravesar parte de la costa, nuestra llegada a la capi fue un poco tristona acentuada por ser domingo, día en el cual las ciudades muestran su cara más tranquila.
Montevideo tiene una población aproximada de 1 millón y medio de habitantes lo que significa que casi la mitad de las personas de este tranquilo país mora en su capital. Para ser sinceros, de ella no os podemos decir mucho, paseamos por el casco histórico que realmente no esta muy bien conservado al haber sido sustituido por edificaciones modernas sin ton ni son. Lo mejor de él es el mercado central donde saboreamos el típico vino uruguayo, "medio y medio", llamado así por la mezcla de vinos y que se agarra a la cabeza rápidamente, todo ello acompanado de rico pescadito frito que nos trasportó a nuestros más ricos sabores y que tanto echamos de menos, Ay esos boquerones!!! je, je...





Allí nos esperaba la gran capital de sudamérica, que tantas ganas teníamos de conocer, y dos lindas personitas; Wanda, amiga a la que como recordaréis conocimos anteriormente viajando por el norte de Argentina y con la que tuvimos muy buena onda y, una grata sorpresa de última hora, Carolina, una amiga con la que estudié Sexología en Granada y a la que justo y tan oportunamente le acababan de conceder una beca para la UBA, Universidad de Buenos Aires.
Con ellas pasamos muy gratos momentos durante nuestra estancia allí. Wanda nos abrió su corazón, su casa y el restaurante thailandés donde ella trabaja y en el cual los tres fuímos invitados a una suculenta cena, para chuparse los dedos!!! Gracias linda por todos tus detalles, te esperamos volver a ver sea dónde sea.
A Caro también le damos las gracias por su compania, su hospitalidad y... je, je,... por el lindo corte de pelo que me hizo con unos medios un tanto precarios. Eres una artista preciosa!!!
Santa María de los Buenos Aires, uno de los nombres originarios de la capital, es una gran metrópoli, aproximadamente de unos 3 millones de personas, se encuentra en el margen del Río de la Plata, frente a Uruguay, y está dividida en 48 barrios; cada uno de ellos tiene su propia historia y características que le imprimen color, estilo y costumbres únicas y que son el reflejo de la variedad cultural que subyace en la ciudad. Algunos de los más conocidos y, que no dejamos de visitar, son La Boca, Palermo, San Telmo,...
Debido a las influencias culturales de la inmigración recibida desde su fundación el perfil urbano de esta ciudad es muy ecléptico y variopinto, con diferentes estilos en sus construcciones, que hace de los paseos por ella un acontecimiento muy agradable y entretenido, con su emblemático obelisco a mitad de la avenida 9 de Julio.
Buenos Aires es una de esas ciudades relocas que dicen que nunca duermen y en la que puedes encontrar todo tipo de actividades para todos los gustos e intereses.
En las dos semanas que permanecimos allí pudimos disfrutar de la idiosincrasia portena, con su elegante tango callejero y sus entretenidas milongas. Vivimos la pasión futbolera de los argentinos por su selección, con las calles desiertas y la ciudad totalmente paralizada durante los encuentros de la albiceleste y la explosión de júbilo convertido en un inmenso grito unísono cuando el balón entraba por el arco, algo indescriptible; con sus gigantescas pantallas repartidas por varios puntos de la ciudad, sus banderitas, sus maquillajes,... todo muy patriótico.




Y, después de un largo camino por delante y de muchas emociones encontradas, llegamos a nuestra penúltima parada en Chile, la pintoresca y portuaria ciudad de Valparaíso donde nos reencontraríamos con otro par de compadres viajeros, Milly y Aldo.
Valpo, como es conocida por sus gentes, es la capital legislativa del país, capital de la provincia y de la región del mismo nombre; se encuentra situada en el litoral central del angosto e interminable Chile y su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2003.
Es una ciudad con un toque bohemio y con una vigorosa actividad cultural y estudiantil y sus calles más históricas empinadas debido a sus numerosos y coloridos cerros bullen de arte callejero, convertido en graffitis, llamativos murales y mensajes revolucionarios que adornan la ciudad como si de un gigantesco cuadro se tratara.




Desde Chiloé nos desplazamos un poco hacia el norte y al interior, casi haciendo frontera con el país vecino, hasta una población llamada Pucón situada en en el extremo oriental del lago Villarrica y al sur del volcán del mismo nombre. Además, en los alrededores puedes disfrutar de diversas aguas termales y del Parque Nacional Villarrica.



